20 jun. 2017

Athy - Cuacos, un irlandés en Extremadura

¡Aidan, son más de las 8, levanta, por favor!
Es la voz de mi padre que cada vez que tengo que salir de viaje se pone muy nervioso.
"Con levantarnos a las 8.30 para poder salir a las 9 de casa, llegamos al aeropuerto con tiempo", le comenté anoche en la cena, calculando que tenemos alrededor de una hora desde Athy hasta Dublín.

En el camino hasta el aeropuerto los consejos y recomendaciones saturan mi cerebro. Tengo 20 años cumplidos, no lo parece.
Mi padre me deja en la terminal del aeropuerto a las 10 pasadas; el avión sale a las 11:15: voy bien de tiempo. Nos despedimos en la zona de subida y bajada de viajeros; me quedo de pie y le veo partir hacia su trabajo.
Me dirijo a la terminal y descubro a Erin en la cola. Me hace señas con la mano y me acerco a su lado. He ganado 7 puestos de espera. Erin y yo somos amigos desde la infancia.
Embarcamos con puntualidad. Hoy nos damos el lujo de viajar con Iberia. Un poco más de 2 horas y media y aterrizamos en Madrid.
En la terminal de Madrid un profesor de la Universidad nos espera en coche; otras dos horas y media para llegar a nuestro destino: Cuacos de Yuste.
El viaje ha sido ameno. Ricardo, catedrático de historia antigua, nos ha ido relatando el programa del curso de medicina de verano y comentando algunas singularidades de los lugares por donde pasamos. Nos anuncia que mañana a primera hora haremos una ruta de senderismo interpretado por la montaña. Hay que descansar bien.
En la visita al claustro del monasterio de Yuste
Las ocho de la mañana. Ricardo está al pie del autobús comprobando que estamos todos. Me siento junto a Erin y nos ponemos a ver las fotos de ayer por la tarde visitando el monasterio de Yuste. Nos ha sorprendido el frondoso entorno de bosque de robles alrededor del convento. Los claustros nos parecen parte esencial del escenario del retiro de Carlos V. Nos quedamos meditando intentando escenificar el día a día de aquella lejana época.

Se detiene al autobús. Son las ocho y media.
Acabamos de pasar un cauce de un rio y en la explanada hay un todo terreno de color rosa que destaca del entorno. Al pie un señor con sombrero y camiseta morada, nos mira. Debe ser el guía.

Senderismo sierra de Tormantos
"Good morning everyone and welcome to the Extremadura region", nos saluda una vez que estamos agrupados entorno a su coche de empresa. Nos explica el en torno donde estamos y la diferencia entre ríos, gargantas, torrentes y arroyos. Nos remarca que es una característica singular de la geología de la zona el cauce de las gargantas.
Después de unas breves instrucciones que debemos seguir en nuestra marcha, comenzamos el paseo por la rivera izquierda de la garanta en contra del sentido de la corriente.
Según avanzamos nos vamos separando de la garganta y el sendero se va haciendo más angosto estando rodeados de arbustos y robles. Hago una foto de Erin despaldas, con una red de troncos y ramas en primer plano, que me da semejanza a una estructura neuronal. Mientras miro la espalda de Erin recuerdo cuando decidimos estudiar medicina en un paseo en barca por el lago Ennell.
"Attention those of the end, who have been delayed..." me trae a la realidad la voz de Carlos, guía de grupos en Conyegar.
Hemos llegado a un recodo en el sendero donde cae con vistosidad una torrentera. Hay un pequeño espacio donde la veintena larga de estudiantes nos acoplamos para tomar un bocadillo y escuchar una historia de esta región sobre los maquis. La historia me hace conectar, de alguna manera, con la experiencia de los movimientos de resistencia de mi País.

"Gentlemen and ladies in brief moments we will land at Dublin airport the temperature is ... ¡Aidan despierta son más de las ocho!" Esta vez es Erin dándome un codazo.
Miro por la ventanilla, está lloviendo. Las gotas de agua del cristal me retrotraen a las torrenteras y gargantas de Extremadura. 

Aidan junio de 2017